Parece fácil, vomitar para no engordar. Te mantienes delgada y te ves “bonita”. Parece fácil tener tu cara dentro del retrete salpicada por vomito, con lagrimas que salen de tus ojos como si quisieran ir detrás de eso que sacas de tu cuerpo… eso… tu salud, tus fuerzas, tu vida. Parece fácil? Verte al espejo después de hacerlo, llena de vomito y saliva en las manos, escurriendo de tu boca. No, ahí no pareces bonita. Tus lágrimas caen como gotas pesadas, pesadas de tantos pensamientos que terminaron por salir. Tener problemas gastrointestinales, no suena bonito, y para que adornarlo con propiedad, si lo que sufres después de hacerlo son gases, diarreas, estreñimiento. Mi cara esta hinchada, mi cuello se ve más grueso de tanto vomitar, tengo ojeras y mi piel esta maltratada. Mis dientes amarillos, mi garganta lastimada… No, repito esto no es bonito.
Ellos no notan que te esfuerzas demasiado para no engordar, ellos ni se imaginan lo que sufres cuando tomas una coca cola, un chocolate o unas galletas. Lo que realmente parece tan fácil es la manera en la que ellos comen sin pensar en nada, cuando por tu mente ya pasaron cientos de pensamientos negativos, como no puedes disfrutar.. . Solo así disfrutar una comida normal como todos los demás. Como no puedes ir por la calle con la cabeza en alto, sin mirar al piso… Es un sufrimiento físico y mental, cuando llego a casa me duele la espalda de caminar inclinada (es verdad). Me duele la cabeza de darle vueltas y vueltas a esto, a mi asunto, a mis actos y a mi forma de percibir todo.
Intento salir, a veces me preguntaba, como un fumador no puede dejarlo, si se lo propone lo lograría… pero es una adicción, ahora lo entiendo… Va más allá de ti, de tus decisiones. Y esto, esto que parece fácil… no lo es…ES MI ADICCION.
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